dijous, 14 de juny de 2012

Ruta Solsona - Coll de Jou- Coll de la Mina-Berga 180 km


Crónica Josep Mominó

La ruta de este domingo ha sido fantástica por el recorrido tan bonito y una proeza para mí ya que nunca había realizado tantos kilómetros en la bici, algunos compañeros si que han hecho alguna como la Brevet de Manresa de 200 kilómetros, pero yo era la primera vez, hemos salido unos 16 compañeros y en Manresa aun nos esperaban unos cuantos mas, en la carretera causábamos impresión cuando pasábamos rodando a un buen ritmo en un grupo compacto se nos quedaban mirando todos los ciclistas, también nos a acompañado un rato hasta Cardona un compañero de Sant Joan que alucinaba del ritmo que llevábamos para realizar tantos kilómetros una media de unos 30 k/h hasta ese punto, suerte que al Carles se le pincho la rueda, eso fue un alivio, estuvimos un rato y al salir ¡¡ehhhh!! El Josep Zapata el segundo pinchazo, menos mal que fue el último, pues yo sufría porque la rueda de atrás, por descuido mío, estaba tope gastada y el Carles me lo aviso antes “ ¡huyyy! hagon vas amb aquesta roda, con la trenquis haviam con tornes a casa” y precisamente me había dejado el móvil, sólo deseaba que por favor me aguantara un domingo más y la verdad es que se comporto muy bien, una vez en Solsona el grupo paremos en la gasolinera para esperar a los desperdigados y reponer fuerzas, yo al rato le dije al Jose Eduardo que fuéramos tirando así no nos tienen que esperar tanto, y subimos la mar de bien gozando del paisaje cada cual a su ritmo, al rato ya subían los gladiadores, en la cima del puerto repusimos fuerzas, el agua de ahí es buenísima, un matrimonio que estaban cogiendo agua de la fuente se dieron cuenta por los trajes que éramos de Sant Vicente y me preguntaron, “¿no vindreu desde Sant Vicenç fins aquí amb bici?” “ i tan “ le conteste yo ,” i ara capa Sant Llorenç i Berga “¡huy¡ pues es una carretera que puja y baixa ¡deunido!” contesto la sra.,  y yo me quede con que puja i baixa, pues nunca he ido esa carretera, después de comerme un diminuto bocata de jamón que me supo a gloria, (en la foto se puede comprobar)
nos lancemos todo el grupo en un descenso bastante rápido, por cierto que llegado al pueblo, lo típico, un conductor despistado casi se lleva al Carles por delante, (pobre, siempre le pasa igual quieren acabar con él, por favor cuando veías un coche a punto de cruzar no os fieis vale más prevenir que curar), bueno por suerte no paso nada, cuatro insultos y ya está, una vez realizado el descenso yo no tenía idea de lo que me esperaba, un puertecillo, luego otro descenso vertiginoso que me fui con el Carles ya que teníamos un grupo delante y menos mal que no me lance a llanear y deje que se fuera un poco mi compañero porque si le sigo no sé como hubiera subido el otro puerto de unos 15 kilómetros hasta el coll de la Mina, yo ya iba cabreado pero no con nadie, sino por las circunstancias de no conocer la ruta y de subir todo el rato con los kilómetros que llevaba y los puertos que habíamos realizado y pensando que después de esa rampita vendría la bajadita y nada venga a subir, yo iba hablando sólo “¡¡cullons peró quant s’acaba aixo!!”, gracias a dios todo tiene un final y esta vez si que vi el túnel, pero no era el de la muerte, era el del coll de la Mina y al otro lado mis compañeros esperando al grupo, sentí una gran sensación de alivio, como si regresara a la vida, ja, ja.



Seguidamente nos lancemos llenos de energía a otro descenso vertiginoso, las piernas estaban a tope y el Anas y el Carles empezaron a meterle caña, yo en las curvas iba un poco acojonado porque pensaba en mi rueda trasera gastada y sólo hacía que pensar en cada curva “ mira que si he visto la luz al final del túnel y vuelvo otra vez a la oscuridad, no me salva ni Dios” pero yo “palante” cuando lleguemos a Berga casi todo el grupo iba siguiéndonos, al llegar a Berga repusimos fuerzas en la pastelería de costumbre y reanudemos el camino esta vez sí, en mi terreno, empecé a poner mi ritmo y en un plis plas ya estábamos en Gironella, menos mal que tuvimos que aflojar un poco ya que el Vicenç que hacía días que no salía empezaron a bloquearse sus piernas y tenía malas sensaciones  y digo menos mal porque yo en Manresa ya llegue muy justito de fuerzas, en cambio algunos como el Dani parecía que acababa de salir, el tío nos acompaño hasta Santvi porque tenía una comida con la familia y aun buscaba pique en la subida a del restaurante,¡¡ va, va!! “¿PERO QUE LE DAN DE COMER A ESTE TÍO?”.

Al final salieron 180 kilometros a una media de 29,50 k/h unas 6 horas en bici y 7 en total.